Vías y mecanismos que unen los componentes de la dieta a la enfermedad cardiometabólica: pensar más allá de las calorías


comida


Todos los alimentos tienen el potencial de hacernos obesos si comemos lo suficiente, pero algunas calorías podrían ser más dañinas para nuestra salud que otras.
El año pasado, 22 investigadores hicieron una pregunta: ¿Cuáles son las diferencias en las calorías de los distintos alimentos con respecto a los efectos sobre la enfermedad cardiometabólica y la obesidad?


 La enfermedad cardiometabólica es el término genérico para enfermedades crónicas como la diabetes, las enfermedades cardíacas y los accidentes cerebrovasculares.


El equipo quería entender, por ejemplo, cuáles eran las diferencias para el organismo entre 10 calorías de una patata frita y 10 calorías de una manzana, a pesar de que contienen la misma cantidad de energía. Para responder a la pregunta, llevaron a cabo una revisión de los estudios actuales relacionados con cómo la dieta puede conducir a enfermedades cardiometabólicas.
Los investigadores destacaron el hecho de que en la mayoría de los países occidentales las personas consumen demasiadas calorías. Alrededor del 60% de los adultos tienen sobrepeso, y las nuevas estimaciones sugieren que casi el 25% son obesos.

Las calorías de las grasas saturadas y las bebidas endulzadas con azúcar se relacionaron con enfermedades cardiometabólicas, independientemente de si una persona subió de peso, según el documento, que se publicó en la revista “Obesity Reviews”.
Kimber Stanhope, bióloga nutricional e investigadora de la Facultad de Medicina de la Universidad de California, y autora principal del estudio, dijo en un comunicado: "Lo nuevo es que este es un impresionante grupo de científicos con vasta experiencia en nutrición y el metabolismo está de acuerdo con la conclusión de que las bebidas azucaradas aumentan los factores de riesgo cardiometabólico en comparación con cantidades iguales de almidón”.

La investigación también indicó que comer grasas poliinsaturadas presentes en algunos frutos secos, semillas y aceites vegetales se relacionó con un menor riesgo de enfermedad, en comparación con la misma cantidad de grasas saturadas, como las que se encuentran en la carne roja. Sin embargo, los productos lácteos como el yogur y el queso, que a menudo contienen grasas saturadas, se relacionaron con un menor riesgo de desarrollar enfermedades cardiometabólicas.

Los autores también concluyeron que el sustituto del azúcar, el aspartamo, no causa aumento de peso en adultos. Según los temores de que esta sustancia pueda causar enfermedades como el cáncer, los autores estuvieron de acuerdo en que la ingesta diaria aceptable de aspartamo es de 40 miligramos por cada kilogramo de peso corporal, por debajo de esto, no hay evidencias de riesgo.
"Si vas a Internet y buscas aspartamo, el lego estaría convencido de que el aspartamo nos engordará, pero no es así", dijo Stanhope. “Ningún estudio en humanos sobre edulcorantes no calóricos muestra un aumento de peso".

"Tenemos un largo camino por recorrer para obtener respuestas precisas sobre muchos problemas nutricionales diferentes. Sin embargo, todos estamos de acuerdo en que un patrón de dieta saludable que consta de granos integrales mínimamente procesados, frutas, verduras y grasas saludables promueve la salud, en comparación con el patrón de dieta occidental típico refinado y apetecible".

Frankie Phillips, dietista y portavoz de la Asociación Dietética Británica, dijo que el estudio se basa en la evidencia existente que muestra que algunos alimentos tienen diferentes efectos sobre la salud metabólica.
Cuando se le preguntó qué debería comer y beber la población en general, dijo: "El mensaje general rara vez cambia: comer una variedad de alimentos y con moderación, utilizando el apetito como guía. Específicamente, debemos tener cuidado de cuánta sal, grasa saturada y azúcar consumimos ya que estos están actualmente en niveles de ingesta muy altos".

Referencia:
https://onlinelibrary.wiley.com/doi/epdf/10.1111/obr.12699


El ejercicio con pesas reduce los síntomas depresivos en adultos


El entrenamiento con ejercicios de resistencia se asocia con una reducción de los síntomas depresivos en los adultos, según un estudio publicado esta semana en JAMA Psychiatry.




Investigadores de la Universidad de Limerick (Irlanda), examinaron la correlación de la eficacia de los ejercicios de resistencia con pesas con síntomas depresivos utilizando datos de 33 ensayos clínicos aleatorios con 1.877 participantes. Los ensayos utilizaron medidas validadas de síntomas depresivos, que se evaluaron al inicio y mediados y/o después de la intervención. Fueron analizados un total de 947 participantes que practicaban ejercicios con distintos pesos regularmente y 930 participantes de una condición de control no activa.
Los investigadores observaron una reducción significativa en los síntomas depresivos en ejercicios con pesos, con un efecto medio a moderado de 0,66. Hubo una heterogeneidad considerable. No hubo correlaciones significativas para el volumen total de ejercicios prescrito, el estado de salud de los participantes y la mejora de fuerza con el efecto antidepresivo de los pesos.


La investigación

Los autores intentaron determinar la asociación de efectividad del entrenamiento con ejercicios de pesos con síntomas depresivos y evaluar hasta qué punto estas variables lógicas, teóricas y/o empíricas están relacionadas con síntomas depresivos y si la asociación de efectividad de ejercicios con pesas explican la variabilidad en el tamaño total del efecto. Observaron síntomas depresivos significativamente reducidos en asociación con ejercicios con pesas especialmente entre los mayores de 30 años en adelante, independientemente del estado de salud, el volumen prescrito total del entrenamiento o las mejoras significativas en la fuerza.
Los autores seleccionaron ensayos clínicos aleatorios que incluyeron la asignación al azar a ejercicios con pesas (n = 947) o una condición de control no activo (n = 930).
Para cuantificar la posible influencia moderadora de las características del participante y del ensayo, llevaron a cabo una metarregresión.
En los ensayos clínicos aleatorizados se usaron medidas validadas de los síntomas depresivos evaluados al inicio del estudio y la intervención intermedia y/o postintervención.
Seleccionaron 4 moderadores primarios para proporcionar una hipótesis de investigación enfocadas en la variación en el tamaño del efecto: a) Volumen total del ejercicio prescrito. b) Si los participantes estaban sanos o enfermos física o mentalmente. c) Si la asignación y/o evaluación estaban cegadas. d) Si el entrenamiento dio como resultado una mejora significativa en la fuerza.


Los resultados

Se obtuvieron 54 efectos de 33 ensayos clínicos aleatorios con 1.877 participantes.
Se observó que el entrenamiento con ejercicios de resistencia se correlacionaba con una reducción significativa de los síntomas depresivos con un efecto medio a moderado de 0,66 (IC del 95%, 0,48-0,83, z = 7,35; p <0,001).
Se indicó una heterogeneidad significativa (Q total = 216.92, df = 53; P <.001; I2 = 76.0% [IC 95%, 72.7% -79.0%]).
No se observó una asociación significativa del volumen total de ejercicio prescrito, el estado de salud de los participantes y la mejora de fuerza producto del entrenamiento.

"El entrenamiento con ejercicios de resistencia redujo significativamente los síntomas depresivos entre los adultos independientemente del estado de salud, el volumen prescrito total de ejercicios o las mejoras significativas en la fuerza", escriben los autores. "Se necesitan ensayos clínicos aleatorios más amplios que comparen el entrenamiento con pesas con otros tratamientos empíricos para síntomas depresivos".

Referencia:
https://jamanetwork.com/journals/jamapsychiatry/fullarticle/2680311