Descubren cómo la estevia regula los niveles de azúcar en la sangre

estevia

¿Qué hace que el sabor de estevia sea tan dulce? Y sobre todo ¿cómo mantiene el nivel de azúcar en sangre bajo control?
Un grupo de investigadores de la Universidad de Leuven (Bélgica) ha descubierto que la estevia estimula una proteína esencial para nuestra percepción del gusto, que asimismo está implicada en la liberación de insulina después que ingerimos alimentos.


La "stevia rebaudiana" es una planta nativa de las regiones subtropicales de América del Sur. El extracto de estevia se ha utilizado durante siglos como aditivo alimentario esa parte del mundo.


En los últimos años, la estevia se ha hecho muy popular en prácticamente todo el mundo como sustituto no calórico del azúcar. Además, este edulcorante natural  era conocido por sus efectos positivos en regular los niveles de azúcar en sangre. Aunque hasta ahora, nadie entendía muy bien como se producía este efecto.
Pero un estudio realizado por Koenraad Philippaert y Rudi Vennekens del Departamento de Medicina Celular y Molecular de la Universidad de Leuven ha revelado el mecanismo subyacente.

"Los experimentos han demostrado que los componentes activos del extracto de estevia, esteviósido y esteviol, estimulan el canal iónico TRPM5", explica el Dr. Philippaert. "Las proteínas conocidas como canales iónicos son una especie de vía microscópica a través de la cual las minúsculas partículas cargadas entran y salen de la célula. Estos canales están detrás de muchos procesos en el cuerpo".

"El TRPM5 es, ante todo, esencial para la percepción del gusto dulce, amargo y de los sabores agradables en la lengua", continúa Philippaert. "La sensación gustativa se hace aún más fuerte por el componente steviol, que estimula a las proteínas TRPM5. Esto explica el sabor extremadamente dulce de la estevia, así como su amargo post-gusto".

Las proteínas TRPM5 también aseguran que el páncreas libere suficiente insulina, por ejemplo después de una comida. Por lo tanto, ayuda a prevenir niveles anormalmente altos de azúcar en la sangre y el desarrollo de la diabetes tipo 2. La diabetes tipo 2 se desarrolla si el páncreas libera cantidades insuficientes de insulina, a menudo como resultado de un estilo de vida poco saludable.


Los glicósidos de esteviol (los componentes dulces presentes en las hojas de la estevia) mejoran la función de las células beta pancreáticas y además potencian la sensación del gusto dulce mediante la estimulación del canal iónico TRPM5.


"Cuando a los ratones de laboratorio les damos para consumir una dieta rica en grasas durante un largo período de tiempo, eventualmente desarrollan diabetes", explica el profesor Vennekens. “Pero este no es el caso de los ratones que también reciben una dosis diaria de extracto de estevia."

Sin embargo, la estevia no tiene este efecto protector en los ratones sin proteínas TRPM5. Esto indica que la protección contra los niveles anormalmente altos de azúcar en la sangre y la diabetes se debe a la estimulación de las proteínas TRPM5 mediante componentes de la estevia.

El estudio abre perspectivas para el desarrollo de nuevos tratamientos para controlar o posiblemente prevenir la diabetes. Pero hay que aclarar que esto es una investigación, y que para pensar en nuevos medicamentos todavía queda camino por recorrer.


Referencia:
https://www.nature.com/articles/ncomms14733


La clave de los atracones de comida puede estar en la mielina del cerebro

Muchos trastornos alimenticios son hereditarios, sin embargo, los factores genéticos subyacentes son desconocidos. La ingesta compulsiva es un rasgo altamente heredable, además, esta condición está asociada muchas veces con trastornos en el estado de ánimo y diversas adicciones. 

comida atracón

Esto quiere decir que, la comprensión de su base genética, podría marcar el camino del desarrollo terapéutico para tratar varias enfermedades neuropsiquiátricas.
En este sentido, un nuevo estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Boston, sugiere que han identificado una asociación genética en ratones relacionada con los atracones de comida. El equipo también pudo haber encontrado evidencia de que comer compulsivamente altera la composición de las proteínas en el cerebro.
Los resultados apoyan la hipótesis de que hay un subconjunto de genes que influye tanto en algunas adicciones, como así también en ciertos trastornos alimentarios.

La investigación, publicada en ‘Biological Psychiatry’, utilizó dos cepas de ratones de laboratorio que son genéticamente similares, pero no exactamente idénticas. Se sabe que los ratones de cada cepa se comportan de manera diferente con respecto a las distintas adicciones (alcohol, drogas, psicoestimulantes, etc). 

La reproducción de las cepas entre sí durante dos generaciones y la evidencia de que la descendencia mostró conductas compulsivas asociadas con la comida, permitió a los investigadores detectar una clara relación causal entre la herencia genética y la variación del comportamiento.


Según el profesor Camron D. Bryant, autor principal del estudio, los ratones de la cepa C57BL/6NJ mostraron una rápida y robusta escalada en el consumo de comidas ricas en grasas saturadas, no así los de la otra cepa estudiada, la C57BL/6J.


En un estudio anterior, el profesor Vivek Kumar del ‘Jackson Laboratory’ había encontrado un predictor de la adicción a la cocaína en la misma región cromosómica que la nueva investigación identificó en los casos de alimentación compulsiva. Ambas investigaciones también encontraron que la vinculación estaba relacionada con una mutación en el gen llamado citoplasma FMR1 interactuando con la proteína Cyfip2.


El estudio de Bryant también observó que el comer de forma compulsiva coincidió con una disminución en la transcripción de un conjunto de genes en el estriado, un componente del sistema de recompensas del cerebro. Estos genes son importantes en la mielinización, un proceso químico que forma una vaina alrededor de las fibras nerviosas que acelera el flujo de los impulsos nerviosos.

Estos datos sugieren que la restauración de la mielina podría conducir al retorno de comportamientos alimentarios saludables en personas con trastornos por atracón. Bryant planea ver si puede revertir los comportamientos asociados con la ingesta compulsiva (ansiedad, depresión, impulsividad) mediante la administración de agentes que promueven la remielinización y así restaurar la función neuronal.


Por ejemplo, se sabe que la vitamina D activa la remielinización en pacientes con esclerosis múltiple. En este caso, el receptor de la vitamina D estimula la regeneración del recubrimiento de mielina que envuelve a las neuronas.


Estos resultados nos dicen que estamos en un punto de la genética donde podemos escanear más eficientemente los mapas de genes, tanto de seres humanos como en ratones, donde los tamaños de las muestras se están convirtiendo rápidamente en suficientemente grandes como para detectar asociaciones significativas en los genomas. Los resultados de otros trastornos neuropsiquiátricos como la esquizofrenia, donde se han identificado ya cientos de genes, sugieren que estamos justo en la punta del iceberg.
Felizmente, estos son tiempos emocionantes para la investigación genética de los trastornos y las adicciones.


Referencia:
http://www.biologicalpsychiatryjournal.com/article/S0006-3223(16)32940-7/fulltext



Un consumo elevado de azúcar durante el embarazo aumenta la incidencia de alergia y asma en el hijo

Una mayor ingesta materna de azúcar en el embarazo aumenta el riesgo de alergia y asma en su hijo, independientemente de la ingesta de azúcar en la primera infancia.



Este nuevo estudio tuvo como objetivo investigar la relación entre la ingesta materna de azúcar durante el embarazo y el riesgo de alergia y asma en los niños. Dicho sondeo forma parte del Estudio Longitudinal Avon de Padres y Niños (ALSPAC).


El Estudio Longitudinal Avon de Padres y Niños (ALSPAC) es una investigación basada en cuestionarios y estudios clínicos anuales sobre casi 14 mil niños (y ambos padres) nacidos a partir del año 1991 en el municipio de Avon (Reino Unido).


Ha habido un considerable interés en el papel de la dieta materna durante el embarazo en la etiología del asma infantil y la atopia (predisposición genética a padecer alergias). Los estudios anteriores se han centrado particularmente en los efectos potencialmente beneficiosos de los antioxidantes, siguiendo la hipótesis de que una disminución de la ingesta de antioxidantes en los países occidentales ha llevado a una reducción de las defensas y, por tanto, a un aumento de asma y alergias en las últimas décadas.
Una hipótesis alternativa, que ha recibido menos atención, es que la epidemia de asma y alergia en los países occidentales podría explicarse, en parte, por el aumento de la ingesta de alimentos que pueden ser perjudiciales.

Entre los años 1970 y 2000, hubo un aumento del 25% en el consumo per cápita de todos los azúcares refinados en los países industrializados.
Mientras que a los niños con un alto consumo de bebidas azucaradas se les ha relacionado con el asma y particularmente el asma atópica, la relación entre el consumo materno total de azúcar durante el embarazo y problemas respiratorios en sus hijos no habían sido estudiados.


Una investigación anterior había informado de una correlación entre el consumo perinatal de azúcar y síntomas graves de asma infantil, pero no pudo abordar específicamente la ingesta de azúcar materna en el embarazo. Otro estudio realizado en Dinamarca analizó la relación entre el consumo de refrescos durante el embarazo (pero no la ingesta total de azúcar) y la rinitis alérgica.
  

En cambio, en este nuevo sondeo, se analizaron las asociaciones entre la ingesta materna en el embarazo (estimada mediante un análisis de frecuencia alimentaria) y los diagnósticos de asma, rinitis alérgica, eccemas, reacciones alérgicas, sibilancias, análisis de inmunoglobulina E (IgE) y función pulmonar en niños de entre 7 y 9 años.


La investigación

Los datos sobre la dieta materna durante el embarazo abarcaron la frecuencia semanal de consumo de 43 grupos de alimentos, además se hicieron preguntas más detalladas sobre el consumo diario de otros ocho alimentos básicos. El análisis alimentario se utilizó para evaluar la ingesta total de energía y el consumo diario de nutrientes, para de esta manera estimar la ingesta diaria de azúcar. A partir de estas estimaciones se clasificaron a las mujeres en cuatro categorías.

Entre los niños, al momento de la investigación, el 12,2% tenía diagnóstico de asma, el 10,7% tenía sibilancias, el 8,8% tenía rinitis alérgica, el 16,2% tenía eccema, el 21,5% tenía alergias y el 61,8% no tenía ninguno de estas cinco patologías.

En cuanto a las madres durante el embarazo, aquellas mujeres que estaban en la categoría de menor consumo de azúcar tenían un menor IMC (índice de masa corporal) previo al embarazo, mayor consumo de energía total y, proporcionalmente, ganaron menos peso durante el embarazo que las mujeres con mayor consumo de azúcar. Además, sus hijos tenían más probabilidades de haber pesado menos al nacer y de haber tenido un IMC normal a la edad de 7 años.

Haciendo un cruzamiento de datos entre madres e hijos, se desprende que hubo evidencia positiva entre la ingesta de azúcar durante el embarazo y el asma y la sibilancia, y una evidencia más fuerte con reacciones alérgicas y asma atópico. No hubo asociación con eczema y rinitis alérgica.


Referencia:
http://erj.ersjournals.com/content/50/1/1700073


¿Qué motiva a la gente a tomar decisiones que ponen en riesgo su salud?


Dada la fuerte inclinación hacia la autopreservación que posee el ser humano, puede ser difícil entender por qué tantas personas hacen cosas que ponen en riesgo su salud. Sin embargo, ocurre todo el tiempo, y si bien sucede especialmente entre adolescentes y adultos jóvenes, este tipo de conductas se manifiestan en prácticamente todas las franjas etáreas. 

fumar


La investigación sobre la auto-percepción y apariencia sugiere que las personas monitorean la impresión que los demás tienen sobre ellas y se esfuerzan por presentar una imagen de sí mismas que motiven evaluaciones positivas. En otras palabras, por mucho que podamos profesar, nos preocupamos por lo que otros piensan de nosotros, lo que nos lleva a querer causar una buena impresión.

Para examinar como los comportamientos de auto-percepción pueden afectar nuestra salud, investigadores de la Universidad Wake Forest (Carolina del Norte, EEUU) realizaron un análisis con 110 estudiantes universitarios. 
En un cuestionario, se les preguntó a los participantes si se habían involucrado en el último año en algún comportamiento de riesgo para su salud con el propósito de impresionar a otros, dichos comportamientos eran 10:

1.) Fumar tabaco
2.) Consumo excesivo de alcohol
3.) Conducción imprudente
4.) Consumo de drogas
5.) Conducción bajo influencia de alcohol o drogas
6.)  Relaciones sexuales con persona desconocida sin protección       
7.) Participar en peleas
8.) Subirse a un coche conducido por una persona alcoholizada o drogada
9.) Realizar acrobacias físicas peligrosas
10.) Levantar pesos excesivos


Para cada comportamiento, los participantes debían indicar cuáles de las siguientes imágenes estaban tratando de representar: relajado, divertido, sociable, valiente (tomador de riesgos), físicamente atractivo o demostrar madurez.


Los resultados

Los resultados mostraron que tres de cada cuatro participantes asumieron haber realizado, al menos, uno de los comportamientos en un intento de causar una impresión deseada en otros. Los comportamientos más comunes eran beber alcohol, conducir peligrosamente y fumar (específicamente entre los hombres, las acrobacias físicas peligrosas y el levantamiento excesivo de peso también eran relativamente comunes).


Los participantes principalmente dijeron que querían principalmente parecer relajados, valientes, divertidos y sociables. A pesar de que hubo solapamientos, el consumo de bebidas alcohólicas se asociaba a menudo con el deseo de parecer divertido y social, mientras que fumar era más a menudo vinculado a querer parecer maduro y relajado.

¿Fueron estos comportamientos riesgosos eficaces en la obtención de las impresiones deseadas? En promedio, los participantes percibieron que sus esfuerzos fueron moderadamente exitosos, aunque no les quedó claro si las otras personas compartirían estas percepciones.

Por supuesto, hay un montón de otras razones por qué la gente se involucra en comportamientos insalubres, incluyendo las adicciones y la reducción del estrés. Sin embargo, en la medida en que las preocupaciones de auto-percepción pueden desempeñar un papel, las campañas para la promoción de la salud pueden ser más eficaces cuando toman en cuenta estas preocupaciones. Por ejemplo, cuando los programas de educación sobre drogas sólo se centran en los riesgos para la salud, pueden inadvertidamente provocar que el comportamiento sea más atractivo para aquellos que quieren parecer valientes y/o rebeldes.

Si bien los comportamientos temerarios pueden ser más comunes en los adolescentes, también pueden ocurrir en los adultos, sólo tienden a adoptar formas diferentes, como no buscar tratamiento para un problema de salud por vergüenza o pereza, o intentar realizar una tarea física peligrosa, como levantar un pesada pieza del mobiliario con el fin de sentirse fuerte y autosuficiente.


Referencia:
http://www.tandfonline.com/doi/abs/10.1080/08870440108405487